Localización

Situada al sur de Alconchel, entre Cheles y Valencia del Mombuey, en la línea de la frontera. Cuenta con un paso fronterizo frente a la localidad portuguesa de Mourao.
Villanueva del Fresno es la localidad más meridional de la comarca de Olivenza y también una de las más próximas a la frontera portuguesa, teniendo sus habitantes mucha relación con sus vecinos lusos.


Se localiza entre los 38º 23, de Lat. y los 7º 10, de long. oeste.
La distancia a la capital es de 64 Km. Su extensión es de 355,5 Km2, encontrándose situado a 256 m. de altitud.




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Historia


En el término no faltan las referencias prehistóricas, pues en el valle del Guadiana y otros enclaves se han hallado restos de dicha época, desde el paleolítico hasta el neolítico. No obstante, el más importante vestigio arqueológico es el castillo de Cuncos, situado entre el arroyo del mismo nombre y el río Guadiana. Se trata de los restos de un primitivo asentamiento islámico, cuyas construcciones, muy probablemente, se levantaron sobre los restos de otras culturas anteriores.

A pesar de la indudable presencia musulmana en Cuncos, los orígenes de la actual Villanueva del Fresno son difusos. Se sabe que a finales del siglo XIII estas tierras formaban parte del bayliato templario de Jerez de los Caballeros, hasta que la Orden se disuelve en 1312. Pasan entonces estos territorios a depender directamente de los monarcas castellanos, adquiriendo posteriormente la categoría de villa y ganándose su autonomía. Será en 1332 cuando Villanueva y su término pasen al dominio de la aristocrática familia de los Portocarrero, tan vinculada desde entonces a esta localidad.

Ya a mediados del siglo XIV estaba construida la Torre del Homenaje del castillo, que había de garantizar la defensa de la localidad y de esta parte de la frontera, pero la existencia de esta fortaleza no logrará impedir que los portugueses ataquen Villanueva en varias ocasiones. A pesar de que esos ataques fueron rechazados con éxito, casi siempre, en 1643, tras un largo asedio del ejército luso al mando de Mathías de Alburquerque, fue tomada la villa y el castillo. Este junto con el resto de la población fueron arrasados durante la Guerra de la Restauración portuguesa, en 1646. En tan mal estado quedó la villa y sus defensas que su reconstrucción no comenzaría hasta 25 años más tarde, ya cuando el acuerdo de paz entre España y Portugal había sido rubricado. Como dato curioso diremos que el caserío se construyó en la parte opuesta del cerro sobre el que se asentaba originariamente la población, y que, a semejanza de lo que sucedería en la vecina población de Cheles, buena parte de los repobladores serían portugueses.

La reconstrucción de la localidad tuvo algunas ventajas para el vecindario, pues permitió que se diseñaran calles amplias y rectas cuya trama pervive en la actualidad.
Hoy, en algunas de las principales vías del pueblo, y en especial en las calles Hilario López, Nueva, San Juanito, Portocarrero, San Ginés y Espíritu Santo (Pablo Iglesias) puede observarse la arquitectura propia del lugar, con sobrias casas de dos alturas impolutamente blanqueadas. Los ejemplos de edificios singulares de carácter netamente popular son muy abundantes, con interesantes secuencias de pulcras fachadas, salpicadas por enrejados, portales y balconadas que le dan un aire muy peculiar a la localidad. El centro social del pueblo es la hermosa Plaza de España, cerrada en dos de sus lados por los impresionantes edificios del ayuntamiento y la iglesia parroquial. Por sus notables dimensiones y por su concepción morfológica, muy abierta, es un ejemplo único en nuestra comarca. Y hablando de arquitectura popular no podemos olvidamos tampoco de las tradicionales fuentes, entre las que destacan la del Pilar del Conde, del Concejo y de la Mora.

Ferias y Fiestas

Entre sus fiestas más destacadas se encuentra la romería de San Ginés de la Jara, en la que numerosos vecinos de Villanueva del Fresno, así como de otras localidades cercanas de España y Portugal, pasan este día en el campo, en torno a la ermita de San Ginés, para celebrar la festividad de su patrón.

A finales de agosto tienen lugar las fiestas patronales y el 14 de septiembre las fiestas del Cristo de la Expiración, convirtiéndose también en fechas señaladas para dar rienda suelta a la alegría de los vecinos de la villa.

Monumentos


Hablando ya de edificios monumentales diremos que de lo que fue su fortaleza apenas quedan restos. Solamente se conservan unos cuantos paramentos y restos de tapia desplomados, hoy convertidos en el marco donde se ha levantado un coqueto auditorio público. De este castillo se sabe que fue construido antes del siglo XV y que, antes de su
destrucción, acaecida dos siglos después, contaba con un potente perímetro amurallado que a su vez contenía un recinto interior con torreones de gran alzado.

La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción se levantó a finales del siglo XVII cuando comenzó la reconstrucción de la villa que ya hemos mencionado. En 1733 es objeto de una ampliación que le da sus dimensiones actuales. Se trata de un templo de tres naves, la central de mayor altura que las laterales, apareciendo todas ellas divididas en cuatro tramos conformados por arcos de medio punto, que descansan sobre pilares. Sus bóvedas son de arista en la zona central y de cañón en los lados, levantándose cúpulas sobre el crucero y las capillas laterales. El retablo mayor, de buena factura e indudables rasgos barrocos, se compone de un primer cuerpo en cuyo centro se encuentra la figura de la Virgen Inmaculada, rodeada de otras imágenes religiosas. Ya en un segundo cuerpo se ubica un valioso cuadro de Cristo crucificado. La imaginería religiosa, bien representada en las capillas laterales, cuenta con excelentes ejemplos en esta iglesia, permitiéndonos nosotros destacar una Piedad y la propia Inmaculada del retablo mayor.

En cuanto a su exterior, diremos que la portada principal es de cantería perteneciente a la antigua de Nuestra Señora de la Estrella, del pueblo derruido, que a pesar de su sencilla traza incluye ya rasgos clasicistas muy típicos del siglo XVIII. Se compone de cuatro columnas y un frontón de sobria factura, sobre el cual se abren tres ventanas que también se rematan con coquetos frontones. Rematando el conjunto encontramos una esbelta espadaña. La otra portada, en el lado de la epístola, tiene rasgos más sencillos que la principal y en ella se pueden percibir algunas influencias de la arquitectura del país vecino.

Mirando también a la Plaza de España se encuentra la ermita del Cristo de la Expiración, construida en la primera mitad del siglo XVIII. Este templo se halla embutido entre edificaciones posteriores, pero muestra una preciosa portada de piedra que resalta sobre el blanco fondo de la fachada. Dicha portada es adintelada y se corona
con un escudo de armas de la familia Canseco, donantes de la ermita, encontrándonos en la parte superior del edificio, como remate del mismo, una bonita espadaña. Su interior es de una sola nave, con magnífica bóveda de cañón, y su cabecera se cubre con una cúpula sobre pechinas que se cierra con linterna. El retablo mayor es de fábrica y se divide en dos cuerpos por columnas corintias, ubicándose en su parte inferior un Cristo Crucificado flanqueado por otras imágenes de buena factura.

Mucho más transformada se nos presenta hoy la ermita de San Antonio, actualmente convertida en Casa de la Cultura. En tiempos pasados fue Hospital del Espíritu Santo y fue uno de los edificios que en mejor estado quedaron tras la destrucción del pueblo en las guerras con Portugal, por lo que se utilizó durante muchos años como parroquia hasta que estuvo terminada la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción. En el siglo XIX fue objeto de desamortización, perdiendo definitivamente su vinculación religiosa.

Otro edificio muy representativo en Villanueva del Fresno es el propio ayuntamiento, de corte neoclásico y de gran majestuosidad. Es una edificación de dos alturas y amplias proporciones con una magnífica torre del reloj en su parte central. En la parte inferior presenta una sucesión de arcos de medio punto y en la planta alta podemos ver una equilibrada sucesión de ventanas y balcones rematados con frontón.

Aproximadamente a un kilómetro de la villa, sobre una colina, se encuentra la ermita de San Ginés de la Jara, patrón de la villa. Se trata de una sencilla construcción de mampostería con gruesos contrafuertes que aparece siempre bien encalada. En fachada presenta un pequeño atrio con arco frontal tipo carpanel, estando rematada por una sencilla espadaña con campanil. El espacio interior es abovedado. Aunque se sabe que sufrió importantes modificaciones en el siglo XVIII, hay pruebas de su existencia ya desde principios del siglo XVII. Así sabemos que fue utilizada por el estado mayor del ejército portugués durante el asedio de Villanueva en el año 1643. La ermita ha sido objeto de una reciente reconstrucción promovida por el Ayuntamiento que ha contado con el apoyo económico de ADERCO a través del programa Leader II.

Como dato curioso diremos que en las cercanías de esta ermita se encuentra la inacabada estación de tren, perteneciente al inconcluso proyecto de construcción de una línea que pretendía unir nuestra comarca con la localidad de Jerez de los Caballeros.
Abandonada desde hace décadas, la vieja vía férrea, por la que nunca circuló el ferrocarril, ofrece actualmente grandes posibilidades de aprovechamiento como ruta verde para la práctica del turismo de naturaleza.

El Pilar del Conde , cuyo origen es otro de mediados del s.XIX, construido para recibir el agua de la fuente de la Huerta del Marqués, agua que arrendaba el pueblo para los años secos, y que lo abasteció hasta 1974. La ubicación de este hay que situarla entre el actual pilar y la Cruz de los Caídos, pero fue cambiado, en 1934 debido a que por ese lugar debía pasar la carretera de Portugal. La obra del nuevo pilar corrió a cargo de Pedro Sánchez Quinteros.


Silo del Trigo , el edificio de mayor altura de la localidad, que fue construido en 1969, en la ultima época del franquismo.


La Ermita del Cristo . El terreno sobre el que se halla, así como los costes de su construcción, fueron donados en 1721 por D. José Larrea y por su esposa, Dª. Leonarda Canseco, hija del Capitán de la Orden de Calatrava, D. Antonio Canseco. La obra fue terminada en 1726 por el maestro alarife de Hornachos Manuel de Castro.
La ermita consta de una sola nave, tiene una bóveda de cañón, que concluye, en el Presbiterio, en otra de media naranja, rematada con linterna. Dicho Presbiterio, al que se accede por unas gradas de mármol, está protegido por una verja de hierro. En él se encuentra el Altar Mayor que ostenta un retablo de mampostería con seis grandes columnas corintias que separan la calle central de las laterales. En los paramentos laterales de la ermita aparecen unos arcos sostenidos por columnas de orden dórico, pero con basamento. La portada de la ermita, de piedra, es de estilo neoclásico y exhibe un blasón nobiliario con las armas de la casa donante, la familia Canseco, que tenía el patronazgo de la ermita. La fachada está coronada por una sencilla espadaña.
La imagen que en la ermita se venera, el “Cristo de la Expiración”, es una talla de la escuela barroca sevillano, del taller de D. Pedro Roldán. Es de finales del s.XVII y fue donada por el Capitán Antonio Canseco. Otra pieza que aquí se encuentra de alto valor es la imagen del “Señor Amarrao a la Columna”, obra del imaginero sevillano José Montes de Oca, de principios del s.XVIII. Por ultimo, es necesario hacer una mención a la “Virgen de la Soledad”, que, pese a ser de menor valor artístico que las precedentes, es de profunda devoción entre los villanovenses.

La Fuente del Concejo , justo antes de llegar a ella, al comienzo de un callejón situado a la derecha se encuentra la Fuente de los Caballos . Este nombre se debe a que era abrevadero de los animales que pastaban en el “Cuarto de las Yeguas” (hoy Dehesa del Cuarto). En 1850 se descubre que esta fuente está provista de pilar. En 1920 se le construye una “garita de mampostería para resguardo del guarda y recoger las herramientas de la Fuente (del Concejo)” y tres años después se acuerda prolongar el abrevadero tres metros más y reforzar la obra existente. Por último, a mediados del s.XX se destruyó la garita y quedó solo el pilar y el suelo enlanchado de la fuente. Actualmente, la visión de la misma se encuentra dificultada por la abundante maleza.
Ahora dirijamos nuestra atención a la Fuente del Concejo, una de las construcciones más antiguas que se conservan en Villanueva. Esta fuente existía y era la única, cuando en 1669 se vuelve a repoblar Villanueva del Fresno, después de ser destruida por el Ejército portugués en 1646. Se tienen noticias de la limpieza de esta fuente en mayo de 1691, donde es llamada “Fuente y Pilar del Cabildo”. En 1717, después de la segunda repoblación, fue reconstruida por el conocido Manuel de Castro.
Después de muchas reparaciones desde entonces, en 1866 se colocó la primera piedra para construirla de nuevo. Los planos fueron del arquitecto de la Diputación Francisco de Morales, y la obra llevada a cabo por el maestro portugués Antonio Mª Galhordas, de Reguengos de Monsaraz. La piedra armera, con el escudo de la villa, y la lápida con la memoria, todavía se conservan, aunque muy deterioradas.
La fuente, como tal, sólo era la casa que se encuentra en el interior del recinto, lugar donde estaba (y está) el pozo. En 1933 se aprueba hacer la obra de ampliación del terreno de la fuente, construcción de la grada, del frontal con grifo y del canal que surte el “Pilar de las Bestias” (a la derecha). La obra se finaliza en 1935, año en el que igualmente se termina de empedrar el patio haciendo blondas. Este hermoso empedrado, en la década de los ochenta, fue cubierto con cemento, incluso el pasillo enlanchado que existía desde la puerta hasta el pilón del grifo.

Naturaleza


Villanueva del Fresno ofrece también grandes oportunidades a los aficionados a la pesca, la caza, el senderismo y otras actividades al aire libre. El pequeño embalse de Cuncos ofrece magníficas posibilidades para la pesca, al igual que la rivera del Alcarrache y el embalse de Alqueva. Partiendo de Villanueva, recorriendo el camino viejo de Alconchel, podemos llegar al puente de Moncarche, construido sobre la rivera de Friegamuñoz en un paraje de impresionante belleza. La originalidad de esta obra es el acueducto que lleva adosado a un lateral y que en tiempos pasados conducía el agua desde una fuente cercana hasta el antiguo convento de Nuestra Señora de la Luz, situado al otro lado de la rivera, ya en el término municipal de Alconchel. Otra ruta interesante sería la del camino viejo de Higuera de Vargas, que atraviesa el Alcarrache por el puente de la Bogaña. Esta obra se halla en un magnífico enclave natural y tiene su origen en el siglo XVI. El puente es una bella construcción de calzada plana, realizada en mampostería, que se apoya sobre ocho arcos de medio punto con sus correspondientes espolones en los pilares, pretiles y aliviaderos.

Y es que en el municipio de Villanueva del Fresno el viajero se encontrará en una de las zonas de la región extremeña donde mejor se ha conservado nuestro medio ambiente.

En su término, el más extenso de la comarca tras el de Olivenza, la mayor parte de los campos están ocupados por dehesas donde se cría una abundante cabaña de cerdo ibérico y vacuno retinto. Además, en el municipio se emplazan dos áreas protegidas: el Corredor Ecológico y de la Biodiversidad "Río Alcarrache" y la Zona de Especial Protección para las Aves "Sierra de Jerez". El Alcarrache a su paso por el término de Villanueva del Fresno se torna más salvaje, encajonándose profundamente en los terrenos pizarrosos y serpenteando entre una tupida maraña de bosque mediterráneo, donde habitan todavía el búho real, la cigüeña negra, el gato montés y otras especies animales desaparecidas ya en la mayor parte de la Península Ibérica.

Por si todo esto fuera poco, las dehesas de Villanueva del Fresno constituyen también una de las más importantes zonas de invernada para las grullas en España. En torno a dos millares de estas aves acuden cada año desde el norte de Europa para pasar el invierno alimentándose de las abundantes bellotas que producen nuestras encinas. Junto al embalse de Cuncos, en las casas de Arenosa, Rabito y San Amador existen observatorios desde donde se pueden contemplar la llegada de los bandos con su característica formación en "V", los tradicionales cortejos nupciales de las avutardas o una gran diversidad de especies acuáticas, como los patos, porrones, zampullines, garzas, etc. Tampoco deben olvidarse otros interesantes enclaves como la rivera del Godolid, afluente del Alcarrache, los campos comunales de Villanueva o el "Guadiana Internacional", catalogado como LIC (Lugar de Importancia Comunitaria), con bellas panorámicas de la gran lámina de agua en que lo ha convertido la presa de Alqueva, generándose grandes posibilidades para la pesca, el piragüismo y todo tipo de actividades acuáticas.

Gastronomía


En diferentes establecimientos de la localidad el visitante podrá degustar los platos y tapas propios de la zona, en los que son inevitables los derivados del cerdo ibérico, la caldereta o su rica repostería, con exponentes muy apreciados como los prestines, perrunillas o bollos de chicharrón.

También los amantes de la micología pueden disfrutar de su afición en los campos de Villanueva del Fresno, recolectándose una gran diversidad de setas comestibles, como los parasoles, champiñones silvestres, gurumelos o el exquisito boletus edulis.